Se hizo de noche
cuando te fuiste.
Te fuiste,
y, luego,
se hizo de noche.
Me tocaste
y reí.
Aunque, tal vez, reí
y sólo luego me tocaste.
En realidad, no lo sé.
Me rozaste y
yo invertí el sujeto.
Entonces, te rocé,
y, luego, nos tocamos.
“Mira,
se ríen y se tocan,
como si se les escapase
el orgasmo de las manos.”
Y es que luego,
y sólo luego,
inquietos
callamos el beso.
jueves, 7 de marzo de 2013
La fortaleza del plural
No es vuelo asmático.
Tampoco cuatro paredes.
Ni tapiado y sin ventanas.
No es dosis de gasolina
y alas quemadas.
Es giro impávido,
errático
y drástico.
Es roce tántrico,
sistemático
y romántico.
Es giro,
es roce
y es río.
En la sonrisa
y en los fluidos.
Es perder los miedos
a quemarropa.
Y arder en hoguera,
allí,
con la boca.
con la boca.
Es apurar el vértigo,
subirse a la azotea
y reírse del escéptico.
Es callar,
sentir y...
r
la
vo
(Cuando sumas el plural).
r
la
vo
(Cuando sumas el plural).
miércoles, 6 de marzo de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
La universalización de los sin-pena
Cayó el llanto al rostro,
y las llaves al banco.
Cayeron el libro y sus letras,
el empleo y el anciano.
Caerá luego el ejército,
me dice el estudiante.
Caerá la pena
y seremos tantos.
y las llaves al banco.
Cayeron el libro y sus letras,
el empleo y el anciano.
Caerá luego el ejército,
me dice el estudiante.
Caerá la pena
y seremos tantos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
