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domingo, 19 de agosto de 2012

Guárdame del viento

No me dejes escribir(te). 
Arráncame el teclado de raíz. 
De golpe, sin vacilar. 
Fija una zona cero 
e impídeme recorrerte en letras. 

Olvida los fonemas de mi puño 
y las palabras con las que te moldeo. 
Cállame en mi razón 
y ábreme, tan sólo, 
cuando aúllen mis ganas. 

Vete, corre, huye de mi distancia, 
cuando me impregne de cánones ajenos. 
Quema sus (y mis) dogmas occidentales
 y déjate bañar en mis alas.

 Desnúdame.
 Desnúdame de pautas, de años y de miedos. 
Desnúdame de fríos
 y riégame para florecer en tus sábanas. 

Quédate, aun siendo vuelo. 
Quédate, 
que yo, siendo balsa, 
también necesito ser puerto. 







lunes, 23 de julio de 2012

Billete de ida

(I)

Adentrarse,
 respirar su historia  
y así rasgar, a cada paso,
 las ansias de sus gentes.
                                                                                       Me dijeron que eso era viajar. 

martes, 15 de mayo de 2012

Indemnizar a quién


Ansiaron
y agotaron su oro, che.
Su plata ya no les sirve
para explotar lo nuestro.

(Carcajada general)

Que el españolito se ponga
el chaquetón de pinotea
que esto, asere, se pone matungo.


(Dijo el cubano)

Y... del colombiano, ¿alguien sabe algo?

En Arauca llantos
y una petrolera. 





lunes, 14 de mayo de 2012

Te he anudado
en mañanas pasajeras
a los raíles de mi entrepierna.
Te he anudado
al níveo revestir de mis entrañas
y he abatido las lógicas de mi pecho.

Se me ha agarrotado
la moneda de cambio del recluso
y mis raíces han viajado al sur
para (re)encontrarse contigo.

Sin embargo, en madrugadas como ésta
te he bebido en otros rostros
y he blasfemado tu ausencia.
Me he fingido recomponer en la rigidez de mis formas
y me ha golpeado la gélida insensibilidad del que no ama.

He creído creer
y sólo me he engañado.
Tal vez, por ello,
sea hoy tiempo de emprender el rumbo
de dar muerte, así, 
al ciclo de (mis) pretéritos inconclusos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Nuestra derrota

Aquella madrugada,
Madrid era isla, oasis y cobijo.
Nido de pretéritos oxidados
y de pulsiones de intestinos.

El mar se enredaba entre nosotros.
Transeúntes nómadas de soportales
que acorazados, a golpe de aliento,
susurrábamos desde la mirada
con heridos rasgos norteños.

Del esbozo al arañazo.
En el fondo del quinto tercio de cerveza
perdí mi falda,
al tiempo que vi morir mis miedos.

Y, ahora,
tras el reflejo del carmín desconchado
preguntas:
¿quién mejor que vos para despeinar la sonrisa?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pirometría

Agárrame por dentro y hazme gritar.

Arrópame con tu pecho, mientras aulle el ocaso.

Déjame volar.

Y si el cielo quema, no temas.

Porque a mis alas, cuando arden, les da por incendiar.



En sus cenizas, también te echará de menos.