Soy un amanecer en el
puente de Carlos y una calada a la orilla del Moldava. Soy una voz rasgada
enredada a los acordes de una guitarra con vistas al Prazsky hrad y la gula que
nos agarra cuando dejamos atrás Malá Strana. Soy la cerveza derramada en mi
cuarto y en la acera, y el grito nórdico del Welcome to New Zealand. Soy
el vértigo del tranvía que no se paga, la voz amiga de la gruta italiana, la queja de las duchas sin puerta y la ignorancia del turista en
Staromestké nám. Soy el odio a Hostivar, el vino tinto de la vinoteka, el café
del afiliado al partido pirata y el duck-duck-goose con acento estadounidense.
Soy las carcajadas a tres, el inglés etílico reinventado, la música de Núria y
el bus que dejamos marchar para apurar las ganas. Soy cinco meses en la capital
de Bohemia; y sin embargo ahora, visto lo visto, temo que me faltarán días para
crecer. ¡Qué corran los recuerdos!
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sábado, 29 de septiembre de 2012
lunes, 24 de septiembre de 2012
A romper esta canción, Bohemia
Te espero en Karluv Most. Así, sin prisas ni joderes. Pero que se te atragante el tranvía de las ganas. Te espero allí, te bailo un acordeón y te busco en las luces del Moldava. Así que vente. Vente, que no es esta ciudad de trajes ni de tacones. Vente y que te pille el frío, para desvestirlo juntos en el verde de sus alturas. Vente y báñate en la nieve de diciembre y en la Studenska pivo cerveza de mis carcajadas. Vente ahora; que de cogernos, mejor que sea de madrugada.
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Con la geografía a cuestas,
Praha,
Y si germina la caricia
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