sábado, 13 de noviembre de 2010

La inhumanidad de los humanos

Un "queremos guerra" hiere, un "queremos guerra" de la boca de un niño de cinco años mata. La infancia, alma del poeta, ha perdido la inocencia. Muerte como respuesta a la masacre, armas como respuesta a la desoladora realidad; mientras que la indiferencia y la ignorancia acrecentan la temible situación. Voces de denuncia silenciadas por un gobierno que lamenta. El mismo que aferrándose a la confusión alega falta de conocimiento.

¿A quién buscas? ¿Qué esperas del horizonte? Nadie hará aparición. La ONU solamente actúa en sueños. Asume, de una vez, que si no obtienen beneficios sus propósitos carecen de fundamento. Si todavía dudas, pregúntale a España que continua vendiéndole armas a Marruecos.
La población saharaui se aferra a la lucha armada como consecuencia de la falta de piedad. Acéptalo, ingenuo, no existe la solidariedad. Justificar la guerra nunca es elección, pero sus ansias de combate deberían invitarnos a recapacitar sobre nuestra necesaria intervención. El temido olvido, el difunto silencio, no tiene perdón. ¿Cómo mantenerse impasible ante un niño que demanda justicia a través de la sangre?

Mi cuerpo inmóvil, mientras una lágrima nace. Prometo sentirte siempre, mundo.



El pueblo habla. Merece tu atención. Saber es un deber.


- Por un Sahara Libre.
- Por una época de cambios.

martes, 19 de octubre de 2010

Sentimiento: "saudade".

Mi mayor riqueza se encuentra en todos los caminos que he recorrido. Mi mayor tesoro lo escondo bajo llave en la morada del verbo amar en formato recuerdo. Cada nombre conocido forma parte de mi ser. Hecha estoy de un vosotros presente en cada paso. He bebido de las fuentes del pretérito, del ahora y del que vendrá. Me habéis acogido en vuestro abrazo, caliente, seguro y sincero… gracias. ¿Hoy por ti, mañana por mí? No, siempre por todos. Encuentro mi reflejo difuminado tras la persistencia del llanto, y descubro mi realidad: SÓLO SÉ SER SIENDO UN NOSOTROS.



love is stronger than everything, never forget it.(He tells me)

sábado, 9 de octubre de 2010

Ven, quédate.

Ritmo, que empiece el ritmo seguido de palabras. Versos, fluyen libres, todo abarcan. Buscan destino en la piel carbón, capaces de atravesar cualquier armazón. El frío hielo dijo adiós, tras la mirada que llegó. ¿A dónde? No, no finjas, pues al corazón alcanzó. Preso ahora, sufre dependencia. Títere en mano pierde el sentido y la inocencia. Sin luz, para ti; despacio, lento, sí.Mano a mano, después el abrazo; no corras, el viaje es algo más que un trato. Tuya, mío; juntos, "bye" gentío. Mar abierto ya no temo pues encuentro en tu cuerpo el faro que alumbra, y dejo de ser sólo una. No hay un nosotros, en el gesto de otros. Ya no busco, contigo he saboreado el triunfo. Mmm... siento. Mmm... vivo. Rompo el reloj, ladrón del tiempo cuando a ti me entrego. Quiero un siempre, un presente...

- Ven, quédate.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Don´t cry.

No hay tregua ni calma en un latir sofocante, y al poco pausado. Mis dedos recorren una vez más tu cara, con la promesa de no olvidar tu rostro. Tu mirada me detiene y me atrapa, mientras me sumerjo y me encuentro hermosa solamente a través de tus ojos. Me abrazas cada vez más fuerte y pido tregua, que pare el tiempo, que dure siempre. Una canción más que suena, que se une a la banda sonora de una promesa que le hace frente al futuro: "No te olvides de mí", mientras todo sucede.
- Me haces feliz, me vuelves loco, podría besarte para siempre...
El fin marcado se torna breve aliado en un intenso encuentro. Te doy la mano, confío en ti, contigo emprendo el viaje.
- Espera -bajas el volumen- puedo escuchar el latir de tu corazón...
- Él también cree en ti.
Blanco y negro en contraste perfecto; miradas y sonrisas en una bella sintonía nunca antes conocida. Me muestras una canción...
- Bonita pero triste de esas que hacen pensar -dices.
- A veces, escuchas una canción y necesitas cerrar los ojos. Una vez que esta acaba los abres y te sientes un extraño en este mundo.
Me miras y callo; te conozco, yo también soy así.
- Cierra los ojos (...).
Pandémonium de Apocalyptica
Ahora, te necesito. No te vayas, quédate por qué he comenzado a quererte sabiendo que lo hacía. Te permito perder cosas, pero no a mí.

Amaría poder prometer volver... aunque sé que todavía no te he dejado.
Recuerda, el amor es un círculo.


- ¿Quieres bailar?
- Mientras sea contigo, siempre.


I miss you.

miércoles, 18 de agosto de 2010

164-Henri Bourassa-Berri Uqam-Guy Concordia.

El puntillado en arte domina la calle, intensa hermosura cuando traspasa el lienzo. Hacia delante un paso y un mirar tímido que me descubre. Ojos rasgados que se vuelven; y tras un instante, regresan a su rutina en un correr incesante, presos del tiempo marcado. Cabello sin orden, indomable, oscuro, contrasta con una sonrisa que ve la luz tras el relieve de unos gruesos labios. En un rostro, el color miel se ve privado de luz tras el estampado azul símbolo de religión. Alboroto de voces, de lenguas y sonidos. ¿Dónde estoy? No preguntes. En un poco todas partes. Colores que se rozan y gestos, muecas, dispuestas a hacerse entender. No hay tiempo ni margen, las puertas se abren. Las prisas del ya y del ahora nacen. Corren, grita y reinicían la huída. Me sumerjo en una marea que desde fuera es mosaico en un conglomerado de rasgos y matices. Cierra los ojos, ¿lo oyes? El atasco que no cesa como consecuencia del norte perdido. Hacia aquí, hacia allá. Caos infinito. Permíteme la evasión.

viernes, 18 de junio de 2010

Marionetas.

En la camiseta de María pone Ramones. En su carpeta un hombre resacoso, demacrado, con sombrero y aire bohemio, es el protagonista. Los siete colores del arcoiris en el parche del bolsillo pequeño de su mochila y, más arriba, una chapa rememora el 14 de abril de 1931.

Hoy vi a María en la cafetería. Una rápida ojeada a las mesas y tras descubrir una pareja con barba procuró alejarse de ellos. En la televisión hablaban de Jeffrey Ross Hyman, se quejó del volumen y del ruido de sus guitarras. Al salir, frente al semáforo dudó si cruzar la calle o continuar por esa acera. El indigente acostado a la salida del supermercado le produjo rechazo y miedo, con su olor a alcohol y sus cicatrices en el rostro. Continuó sus pasos y sólo se detuvo cuando descubrió a Letizia en una revista; le gustó, la compró... y la leyó con entusiasmo.

Me pregunto si María está perdida, si se busca o si se encontrará algún día. Mientras, meñique, anular, corazón, índice... una, dos, tres, cuatro... Hacia un lado, hacia otro... rodeados de Marías.

domingo, 9 de mayo de 2010

-Carece de sentido del humor- dice.- Ni humor inteligente ni leches. Cara larga, boca cerrada... Ni expresividad tiene. ¿Lo de siempre, señor? Y se limita a asentir. Hoy parece que hace mejor tiempo, ¿qué cree? y encoje los hombros. A veces, me dan ganas de darle un tortazo, esque yo creo que... que se cree demasiado para hablar conmigo... siempre tan callado. Esque, buah... porque viene a diario a tomar su café, vamos, que es cliente fijo que si no en la calle estaba. Y si por si esto fuese poco, fíjese, señor; como es que, una vez que entra no me quita los ojos de encima. No hablará pero, mi madriña... ni la cotilla de MariLuz presta tanta atención. Ni disimulo, ni ostias, ojos como platos; como el crío de la esquina con su revista... verá, verá. Tiene que verle. Cristóbal se llama. ¿Lo conoce? Bueno, mejor así, si no entendería el por qué de este mi comportamiento, cuán lógico él es. Imagínese, imagínese... Lo comprendería, claro que lo haría. Irritable, ese es el adjetivo, realmente desquiciante...

La puerta se abre y una pareja aparece. Manos que se mueven, palabras sordas y... ojos que transmiten más allá de un sonido. Un mosaico de emociones, una explosión de matices... Ojos que atrapan, enredan, llevan... me pierdo, caigo...
- Cristóbal es, es... - intenta el camarero y no puede.
- Lo más grave de todo, esque usted pensaba que la falta de comunicación era por parte de él. Palabras vacías, no sentidas... ¿sirven de algo?