Los pies que están presos, la mirada que descubre cada ola y el corazón que tiembla al recordar los acordes. Los ojos se cierran, se esconden, cogen aliento y el sentir se libera. Los latidos crecen, intensos, desbordando sensaciones... mientras una lágrima nace. La brisa mece ahora un cuerpo frágil, de un lado a otro, hasta que cansado y fatigado busca refugio en la arena. Un abrazo que llega y una promesa, "siempre", testigo de amistad.
Permanecer allí es más que un deseo, pero ahora es tiempo de partir. Una pausa que se abre hasta el próximo reencuentro, un paréntesis de nostalgia que invitará a revivir aquello con más fuerza, magia y cariño. El viaje continua y los caminos, créeme, se entrecruzarán; los lazos se abrazarán de nuevo y el vivir una vez más descubrirá aquella bahía.
Sé que la distancia y el tiempo son obstáculos realmente duros, rivales fuertes difíciles de vencer; pero he aprendido que el amor es un círculo en el que cada uno de vosotros ha entrado, para nunca más salir.
Como uma forte corrente, de aço e calor...
Como um rio de saudade, que nasce entre nós...
martes, 5 de enero de 2010
viernes, 20 de noviembre de 2009
Gerda Taro

Porque hay nombres que jamás deberían ser olvidados. Hoy, en recuerdo de una mujer con fuertes convecciones políticas en contra del fascismo y de la inhumanidad de las dictaduras. La primera fotoperiodista fallecida mientras cubría la guerra civil española, con el único fin de mostrar la realidad, de abrir los ojos y evitar la posibilidad de negar la terrible crueldad vivida. Fotografías que no conocen el olvido.
" Cuando piensas en toda esa gente que conocimos y ha muerto en esa ofensiva, tienes el sentimiento de que estar vivo es algo desleal ".
Gerda Taro, unos días antes de morir.
Suena Ismael Serrano, Al bando vencido. Hoy, a favor de la memoria histórica, después de 34 años todavía quedan muchas heridas abiertas.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Barras e estrelas

(...) Cálate, xa estou farto de te ouvir a contar unha e outra vez. Un, dous, tres... cen, mil, millón... Mal raio te parta a ti e a todos os teus cartos! Debes pensar que es máis do que eu, cavila ben niso, porque o teu Boa Merda Voadora non me da ciumes ningúns. Saberás de lagartos, do champagne francés e das vistas de Venencia; mas nin idea tes das consecuencias das caricias da loira de beizos vermellos. Nin percebes, nin caviar... ao pé dela, praia e atardecer, unha torta partillada e... benvida a noite, a belida noite. Tira esa cara de parvo, que é o que acontece? Non sabes do que falo? Do sentir, do vivir... Non, non procures na carteira, non gostan de números. Deixa a garavata tranquila, sí, ficate ben co traxe, estás ate elegante. Combina, noraboa... Non sei o por que de tanta atención no vestido, meu. Eu nos momentos máis intensos apuro a tirar as roupas; corpo e alma. Como? Que queres dicir algo?
-Dirás a vontade, mas eu nos EUA vivo; e ti sobrevives ao amparo de Deus, non dos médicos.
Chámanse primeiro mundo... permíteme a gargallada.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Como un círculo.
Versos que saben a amanecer y calles que recorren una historia.
Blanco y negro, así recuerdo el viaje. La nostalgia fiel compañera, presente en cada latido, frío que acecha a la hoguera. En el horizonte la estela de un deseo desafía la oscuridad de aquella noche y... tras la ventana empañada una lágrima decide nacer. Los acordes callan y una nueva melodía me recuerda a ti.
"Olvida a Neruda y demás canciones desesperadas" me aconseja la razón. El corazón no la comprende y... la condena es eterna.
"El amor es un círculo" escribí aquella madrugada, mientras mi cama te echaba en falta; sin principio ni fin, eterno. Temí ese sentimiento, créeme, nunca confié en él. Araña, hiere, ahoga, la morada del verbo amar. Cuerdas que empujan, que asfixian... ¿su cenit? Dolor.
Pero cedí, cerré los ojos y caí presa de la locura... un último aliento y me olvidé de la cordura. Todavía hoy recuerdo amar, amarte. Mientras siento frío, fruto del vacío de un abrazo sin dar, que susurra un te echo de menos.
Sentada en la orilla, me estremezco... ¿el hipocentro? El corazón.
martes, 20 de octubre de 2009
Invierno
Hoy ella también te echó de menos. Lloró. Cada lágrima un pétalo... y finalmente, desnuda añoró tu abrigo. Esperó tu abrazo, tu mano y tu gesto; ahogándose en un mar seco, perdiéndose en las profundidades de lo oscuro. La distancia, el tiempo, dieron lugar a su adiós; la noche llegó, y el olvido venció. Las promesas perdieron fuerza, como el huracán que ahora es brisa... y, ¿ella? Decidió hibernar.
Recuerda, no es a la primavera a quien espera.
Recuerda, no es a la primavera a quien espera.
viernes, 9 de octubre de 2009
Café caliente, siempre solo, sin azúcar. Mermelada de fresa en la etiqueta. Olor a tortitas recién hechas. El Chocolate en un recipiente rojo. La nata, sin tapa, desnuda, dispuesta sobre una mesa. A su lado, un cuenco vacío.
La pequeña sobre el ocho, la grande sobre el doce. "Pi-pi" y, el sonido se pierde, se ahoga, en la tensión de la atmósfera. La puerta que no se abre, los pasos que no llegan...
Hoy tampoco amanece, él ha decidido marcharse.
-¿Buenos días?
-Por decir algo.
La pequeña sobre el ocho, la grande sobre el doce. "Pi-pi" y, el sonido se pierde, se ahoga, en la tensión de la atmósfera. La puerta que no se abre, los pasos que no llegan...
Hoy tampoco amanece, él ha decidido marcharse.
-¿Buenos días?
-Por decir algo.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Un beso fue su mejor amor.
A ella la conocí dos veces.
La primera, vestía tacones altos, cazadora de cuero y vodka rojo con Neastea. Al verla, la imagen de la pequeña Cory se me vino a la cabeza y, fue ese el motivo por el cual, le pregunté si le gustaba el queso. Cuando me respondió que no, lo supe; esa noche jugaba a ser ella.
La segunda, su flequillo largo impidió que me descubriese mientras uno a uno se iba tomando los chupitos dispuestos sobre la barra. Me acerqué a ella y esperé a que nuestra mirada se encontrase...
-Lo siento, no te conozco.
Susurró y se giró. Fue entonces cuando alcancé su brazo y la acerqué hacia mí.
-Espera, conozco tu nombre.
-No por eso eres quien de conocerme. Hace tiempo que dejé de creer en etiquetas...
Finalmente sonrió.
-Invítate a otra copa, la noche es joven.
Poco después, me encontré sosteniendo una botella de tequila y en la otra, limón y sal. Pensé que debería buscar compañía, compartir y reir. Al salir la vi, en el escalón del portal esperando mi regreso.
-¿Quién eres?
Pregunté.
-Adoro las regalices, las tormentas desde la cama, el tango y las olas. Odio las tardes de domingo, los diminutivos con nombre de pastel y no poder dormir. Si hablo de pasiones, diría música y viajar y... ¿sobre el corazón? Un beso fue mi mejor amor.
Esa noche no jugaba, era fiel asi misma.
La primera, vestía tacones altos, cazadora de cuero y vodka rojo con Neastea. Al verla, la imagen de la pequeña Cory se me vino a la cabeza y, fue ese el motivo por el cual, le pregunté si le gustaba el queso. Cuando me respondió que no, lo supe; esa noche jugaba a ser ella.
La segunda, su flequillo largo impidió que me descubriese mientras uno a uno se iba tomando los chupitos dispuestos sobre la barra. Me acerqué a ella y esperé a que nuestra mirada se encontrase...
-Lo siento, no te conozco.
Susurró y se giró. Fue entonces cuando alcancé su brazo y la acerqué hacia mí.
-Espera, conozco tu nombre.
-No por eso eres quien de conocerme. Hace tiempo que dejé de creer en etiquetas...
Finalmente sonrió.
-Invítate a otra copa, la noche es joven.
Poco después, me encontré sosteniendo una botella de tequila y en la otra, limón y sal. Pensé que debería buscar compañía, compartir y reir. Al salir la vi, en el escalón del portal esperando mi regreso.
-¿Quién eres?
Pregunté.
-Adoro las regalices, las tormentas desde la cama, el tango y las olas. Odio las tardes de domingo, los diminutivos con nombre de pastel y no poder dormir. Si hablo de pasiones, diría música y viajar y... ¿sobre el corazón? Un beso fue mi mejor amor.
Esa noche no jugaba, era fiel asi misma.
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